Hay un momento en la vida donde el sueño deja de ser una imagen en tu cabeza y se convierte en algo que puedes tocar. Ese momento no llega de golpe. Llega después de todo lo que está a punto de leer.
Qué fácil es pensar en pasar de 0 a 100 de un día para otro.
Qué fácil es aprender a pensar solo en lo que sueñas.
Qué fácil es creer que en algún momento se va a dar.
Qué fácil es sentir que lo vas a lograr en algún momento.
Qué fácil es compartirlo con alguien.
Qué fácil es escribirlo en un papel.
Qué fácil es escribirlo en un dispositivo electrónico.
Qué sencillo resulta ver cómo otros cumplen sus sueños.
Qué cómodo comienza a ser para ti no cumplir lo que te prometes.
Esa comodidad es la trampa. Hablar del sueño se convierte en el sustituto de construirlo. La conversación reemplaza la acción. Y mientras hablas, el sueño se queda quieto esperando que decidas cuándo vas a empezar de verdad.
Y llega ese justo momento donde comienzas a sentir, pensar y actuar como si no hubieses cumplido nada.
Qué difícil es verlo cada vez más lejos.
Qué difícil es saber que no lo estás logrando.
Qué difícil resulta ver cómo se ríen las personas de tus sueños cuando los compartes.
Qué difícil es saber que no tienes dinero para materializar tu sueño.
Qué difícil carajo es dormir pensando qué más hacer para cumplir lo que deseas.
Qué difícil e incómodo resulta para ti seguir hablando de eso que tanto anhelas, aun sabiendo que ni tú mismo sabes cómo lo vas a lograr.
Qué difícil es seguir viendo todo lo que quieres como difícil.
Aquí es donde la mayoría para. No porque el sueño sea imposible. Sino porque el peso de lo que falta se siente más real que la certeza de lo que viene. Aquí es donde el miedo al ridículo pesa más que el deseo de llegar. Aquí es donde guardas silencio sobre lo que quieres porque ya no aguantas más explicaciones ni más dudas de los demás, y tampoco las tuyas.
Pero también es aquí, justo aquí, donde algo cambia en quienes no se rinden.
Llega el momento justo, la sonrisa perfecta, el día perfecto, el momento perfecto, la palabra perfecta, la sensación perfecta, la emoción perfecta.
Que se transforma en sentir, ver y escuchar que ES POSIBLE.
Comienza a ser posible cada pensamiento que tienes.
Comienza a ser posible cada momento que planeas.
Comienza a ser posible inhibir tus malos estados de ánimo.
Comienza a ser posible cada paso que das.
Comienza a ser posible ver que el 0,98% del 100% te acerca a tu sueño.
Comienza a ser posible descansar y recargar baterías para continuar.
Comienza a ser posible sentir las emociones que te mueven de manera directa a tu objetivo.
Comienza a ser posible todo lo que creías fácil o difícil.
Porque siempre que lo viste fácil no lo quisiste hacer.
Porque siempre que lo viste difícil ni siquiera lo intentabas.
Y fue justo cuando lo viste POSIBLE que comenzó a materializarse en lo más profundo de tu corazón ese sueño que tanto anhelas.
Posible no significa fácil. Posible significa que existe un camino aunque todavía no lo veas completo. Posible significa que el primer paso está disponible ahora mismo, aunque el último esté lejos. Posible significa que puedes moverte desde donde estás, con lo que tienes, hacia lo que quieres. No mañana. No cuando tengas más recursos, más tiempo, más seguridad. Ahora.
Llevo años acompañando personas en procesos de transformación y lo que más me ha enseñado ese trabajo es esto: el sueño no muere por falta de talento ni por falta de recursos. Muere por falta de permiso. El permiso que solo tú puedes darte para creer que lo que quieres es posible para ti, específicamente para ti, con tu historia, con tus cicatrices, con todo lo que cargues encima.
Ese permiso no lo da nadie más.
El momento es ahora carajo.
Vamos por más.
No es fácil, no es difícil. ES POSIBLE.
Con mucho amor,
Javi Peñaloza R.
Es posible 💛
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